El cristinismo de luto

Durante los últimos días la noticia de la muerte del líder venezolano ha llegado a todos nosotros. Ante la misma, muchos pensamientos, dudas y conclusiones invaden la mente de cada uno. La muerte de Hugo Chávez Frías puede analizarse en tres ámbitos: el global, el regional y su relación con nuestro país. Los mismos serán desarrollados a continuación. En el primero, Chávez se destacó por ser el primer aliado de Irán en la región. Venezuela ha sido también uno de los pocos países que sigue apoyando al régimen de Assad en la guerra civil de Siria y le brindó apoyo incondicional a Khadafy. Asimismo, fue un gran comprador de armas rusas en América Latina. Sin duda alguna, tuvo como estandarte el “odio” contra los Estados Unidos pero sin embargo nunca dejo atrás su gran negocio petrolífero con “imperio yankee” En cuanto a la región, Chávez ha sido el líder de los países Bolivarianos que agrupó a los gobiernos populistas y de izquierda. Ante esta idea de la “Latinoamérica unida”, se fueron sumando Castro (Cuba), Morales (Bolivia), Zelaya (Honduras) y Ortega (Nicaragua). Chávez logró combinar un discurso anti-imperialista con su emblema nacionalista. Su país volverá a votar dentro de pocas semanas para elegir el nuevo sucesor de Chávez y, probablemente, Nicolás Maduro se enfrentará al candidato opositor Capriles. No será fácil ganarle al chavismo (alguno que otro dirá: “nada es imposible en la política”) ya que tiene los tres poderes a favor, al ejército y también los medios de comunicación. El gobierno argentino coincidió mucho con el relato venezolano: conflicto con el campo, expropiaciones, controles de precio, controles en la comunicación, perpetuación en el poder y la ayuda con Irán. Por otra parte, la Argentina se vió beneficiada económicamente por Venezuela. No hubo otro mandatario como Hugo Chávez a la hora de respaldar cada acción política tanto en lo nacional como en lo internacional. Para finalizar, ¿Qué pasara con la Argentina? Cristina perdió su aliado más importante, en el marco internacional y nacional. Pero lo que más preocupa es que Cristina se vuelva más chavista que el mismo comandante.

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