Aires de cambio.

ImageYa pasaron unos días del 8N. El jueves 8, una gran masa de gente se presentó en distintos puntos del país para mostrar su disconformidad, para hacerse oír… Todas esas personas, absolutamente todas las que fueron a esa manifestación llevaron con ellas pedidos, deseos, esperanzas de cambiar para poder lograr un país mejor.

La pregunta que todos se hacían era… ¿Qué iba a pasar después? ¿Qué iba a pasar el 9, 10, 11 y días posteriores de noviembre? Ese día llegó y hay una sociedad que está dispuesta a encontrar el cambio, hay una sociedad que no tiene miedo a hablar.

Pero esta sociedad necesita ser representada, está pidiendo un gobierno con la capacidad necesaria para buscar y luchar por el bienestar del 100% de la población. Se necesita el  gobierno que se rija por la Constitución y que busque el bien común y no el propio.

El 8N pudimos ver un país al que no le importa nada más que el bien de su gente, el bien común. Esta manifestación no fue solo para mostrarse en contra de algo sino también para despertar a la oposición y hacerle ver que hay una Nación que está pidiendo una alternativa. La oposición tiene un deber con el pueblo. Debe mostrarle que las cosas pueden ser diferentes. Este es el momento para que se hagan cargo de proponerle algo mejor a toda esa población que al día de hoy no se siente identificada ni representada.

La manifestación pasó, la gente se hizo escuchar pero… Ahora ¿qué? Se necesitan personas capaces de unificar a todos aquellos que están en contra del gobierno actual y de las medidas que se toman. Porque esta población que marchó, no puede quedar opacada otra vez. Es hora de que se dejen de lados las diferencias y se empiece a construir un futuro mejor.

Se ve que la oposición parece estar dispuesta a jugar un rol en este conflicto, como lo hizo con la defensa a los integrantes del Consejo de la magistratura que son cuestionados por el oficialismo por no acompañar “el modelo” respecto a la ley de medios.

El gran interrogante es si la movilización del 8N se repite o no el 7D en defensa de la libertad de expresión. (No solo del grupo clarín, sino de toda persona que quiera opinar y de expresarse libremente).
Ahora bien, si el gobierno da marcha atrás con el conflicto de la “corpo” habrá sin duda un retroceso en su política y sigue con su propósito, sin duda, termina en un conflicto en que las protestas se intensificaran y la oposición se termine poniendo de acuerdo (o no).

Este repudio que hubo el 8 de Noviembre ha abierto así un mes de fuerte tensión socio-político que culminará el 7 de diciembre.

El gobierno Kirchnerismo- Cristinismo después de esta marcha va a profundizar el modelo ya anunciada infinidad de veces. Ningún funcionario o militante “K” lo negó después del 13S o del 8N.

La prueba de fuego para la oposición será en las elecciones legislativas de año venidero para que haya una UNION entre los partidos. Si el cristinismo supera el 40% de los votos y la oposición sigue divida en lo electoral, la reforma se puede dar.

En cambio si no logra la reforma, se le hará más difícil mantener el control del Kirchnerismo- Cristinismo y del . Ya que ahora tiene un nuevo movimiento político a fin a ella, que es “Unidos y Organizados” (Campora, Movimiento Evita, Colina, Túpac Amaru y Nuevo encuentro, entre otros).  Un 2015 sin Cristina, la brecha, ya evidente, entre el Cristinismo y el Peronismo se va a profundizar y habrá una lucha para su sucesión.

Para concluir, el 8N ya es un hito en la historia Argentina, fuimos muchos y en todos lados, marchamos de forma independiente, nadie nos llevo a la fuerza. No fuimos convocados por diarios.

Digamos basta y pidamos que se respete la división de poderes. ¡Que vuelva la República! Es hora que digamos como se construye el País y no como debemos ahorrar, como y que leer.

Como dijo Alfonsín: “no alcanza declamar la libertar. Hay que tener historia de libertad para poder asegurarla. Si no, vuelve el silencio, la represión y el miedo”

 

 

 

                                                                                                                   Joaquín Rovira                                                                                                                       @joacorovira

soy opositor

23/10/11

Soy opositor

Aunque sea mas difícil serlo con este gobierno, hasta el mas ortodoxo dice: “si pero…” o un “mira que no soy anti nada” pero como si no fuera estar en contra de la guerra o de alguna enfermedad.

Es terrible esta sensación de soledad, no lo sentís vos tambien? 
Claro, no podemos opinar… 

Cada vez se complica mas y mas ser opositor.
Diviso allá a lo lejos una silueta que se acerca de a poco, a un hombre de mediana edad, de poca barba y ojos de expresión temible. Parece decidido a todo pero no se puede creer, es Schoklender, ¿el nuevo líder de la oposición? Dios no lo quiera.

No importa, hay que seguir firme sin bajar los brazos, aunque no sintamos estafados, bloqueados y con vientos en contra porque debemos resistir conyunturas y malos vientos aunque en este momento seamos víctimas de alguna “sensación” de inseguridad.

Nosotros podemos, no bajemos los brazos. En la politica todo pasa, nada es eterno. Lo mismo ocurrió con ese simpático hombrecito de patillas de color blanco que decía: “a triunfar, a triunfar” (no digo en nombre ya que para algunos es mufa) cada vez que terminaba algún discurso; con este frente para la victoria es cuestión de resistir, de no renunciar, de seguir peleando y de tener un poco de paciencia.
Por cierto, ¿cuanto hay que aguantar?¿Cuantos años?¿Cuantos van ya?¿Ocho?, bueno no tiene nada de particular, el señor con patilla tuvo casi diez. Creo que se puede sobrevivir.

Después de un esfuerzo sobre humano, necesitaría vacaciones, ¿Adonde me puedo ir? Al sur, a Villa la angostura imposible de estar, cenizas por donde uno mire e imposible de respirar. Ni si quiera la nueve me ayudaría a poner la mente en blanco.

El mar, las olas tampoco son buena idea, sobre todo después del 14 de agosto. No tengo de ver tsunamis con el recuerdo latente de aquel escrutinio. ¿Y si voy a las cataratas? Temo que la garganta del diablo me recuerde a algún discurso de Cristina.

Iría a Córdoba pero las idas y vueltas de De la sota hace que no termine de decidirme. Iría a san Luis pero me agota de solo pensarlo. Seria imposible descansar con los hermanos siguiendome y susurrandome al oído a cada paso que doy.

Las montañas del norte tampoco son muy convincentes, en salta y Jujuy me vería turbado por el cercano aliento de Evo. Y lo peor los pingüinos de punta tombo, eso ni siquiera hace falta decirlo.

Busco un paisaje plano, húmedo y verde pero que no sea la Pampa húmeda, no quiero ir a un lugar donde me haga montar en cólera cada vez que vea una planta de soja.

Solo un lugar reúne las condiciones. Allá voy; son los estero del libera, un ecosistema subtropical con mas de 20.000 km cuadrados de extensos humedales que al parecer hacen de la provincia de Corrientes una de las grandes reservas naturales del mundo. 

Como antikirchnerista declarado que soy, me iré a solidarizarme con otras especies amenazadas y en vías de extinción que se encuentran cerca de la colonia Pellegrini su refugio.

 

 

 23 de octubre de 2011

Y vos… ¿te animas a buscar el cambio?

Durante semanas se viene hablando del 8N. El fenómeno de los “auto-convocados” es la expresión de una gran parte de la sociedad que se llama a sí misma para mostrar su disconformidad. Pero. ¿Quiénes son?

No es un partido político, ni una clase social. Son personas. Personas que se unieron para, juntas, perder el miedo a hablar y mostrar su descontento. Son personas que tiene el valor suficiente para decir que quieren un cambio.

Es un país que no busca el beneficio de unos pocos, sino el de todos. Es una sociedad cansada de ESPERAR, que se propuso LOGRAR.

Ya están los convocados: tenemos las consignas y una gran masa de personas pidiendo lo mismo. Pero… ¿quién los representa? ¿A quiénes van a votar estos manifestantes?

Esta manifestación popular, este “grito” de un país que buscan el cambio, tiene que se el “motor” para que la oposición deje de lado sus diferencias y trabaje unida por una alternativa para esta población.

La oposición tiene un deber con este nuevo paradigma que está transitando tanto la política como la sociedad. El país necesita un cambio, pero más que un cambio: una “re-evolución” donde, por medio de la paz, se superen todas las diferencias para lograr la mejoría.

Y vos… ¿te animas a buscar el cambio?